CARTA ABIERTA A LOS MAGISTRADOS DEL
TRIBUNAL ELECTORAL
Maricarmen, Alejandro, Flavio,
Manuel, Salvador, Constancio y Esteban
Magistrados de la Sala Superior del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación
Seguimos con atención el debate y resolución, en la sesión del ayer
1 de abril de 2009, del Recurso de Apelación
SUP-RAP-039/2009,
promovido por la agrupación política Unidad Nacional Progresista.
Felicitamos a dicha agrupación política por el éxito obtenido al
haber logrado la revocación de la resolución impugnada y por el
precedente que dicha sentencia sentó en beneficio del resto de las
Agrupaciones Políticas Nacionales (APN’s).
A ustedes, nuestro reconocimiento por el cumplimiento del deber de
impartir justicia, que es su obligación al estar en ese cargo que
los ciudadanos les hemos encomendado.
Sin embargo, cometieron el error de sancionar a la agrupación
apelante con una amonestación, lo que opacó el mérito y
trascendencia de su sentencia.
Dicha amonestación no puede ser impugnada jurídicamente, pero sí
moralmente. Es legal, pero la despreciamos por ser equivocada e
ilegítima.
Ante el resto de las agrupaciones políticas, dicha sanción a la
agrupación apelante que tuvo la razón, constituye una medalla al
mérito y la gallardía en la defensa de sus derechos. Es un honor que
la única sanción que ha recibido dicha agrupación en sus más de tres
años de existencia no haya sido por faltar a sus obligaciones o al
cumplimiento de sus fines, sino por hacer valer sus derechos. Qué
ironía, ganó el juicio pero fue castigada por su valentía y por
defender la legalidad por los causes institucionales.
Compartimos los adjetivos vertidos por la agrupación apelante que
fueron objeto de una amonestación por parte suya, sanción subjetiva
que, paradójicamente, carece de la debida fundamentación y
motivación, porque dichas expresiones no son ofensas sino sólo son
reflejo de la realidad, y cada adjetivo podría justificarse y
probarse, pues son una expresión de legítima defensa ante el trato
que hemos recibido las agrupaciones políticas por parte del IFE.
Se equivocaron ustedes al sostener que esos adjetivos pretendían
intimidar al IFE; no es verdad, sólo constituyen el legítimo
ejercicio de la libertad de expresión y manifestaban el sentir de la
agrupación ante los agravios o abusos cometidos. No eran una ofensa,
sino una descripción de la realidad. Castigar eso constituyó un
lamentable exceso y sienta un desafortunado precedente en su contra.
¡La libertad de expresión no puede ser prohibida ni castigada!
Si la agrupación hubiera querido ofender a los consejeros del IFE,
lo habría hecho, lo podría hacer en cualquier momento asumiendo la
sanción que ello implique. ¿Cuál sería la multa por una ofensa?
¿Cuánto vale una mentada, Magistrados? Si esa fuera la intención,
bien valdría la pena pagar al menos tres de ellas, porque los
ciudadanos ya estamos hartos de lo corrompido de nuestro sistema
político-electoral, que se aferran en sostener.
Lamentamos que ustedes no se percaten de que cada vez hay más
ciudadanos dispuestos a hacer más que una mentada. Resulta
deprimente que a aquellos que todavía tienen esperanza en cambiar
las cosas a través de las instituciones, se les sancione.
Ustedes son humanos y como tales no están exentos de equivocarse. Se
equivocaron, pero debe ser la excepción y no la regla. Se
equivocaron porque castigaron la libertad de expresión, se
equivocaron porque fueron intolerantes, se equivocaron porque
mancharon una resolución acertada.
En efecto, resultaron ustedes más papistas que el papa, cual si se
tratara de un convento donde se debe ser sumiso y poner la otra
mejilla ante la reiterada y probada ineptitud, negligencia o dolo
del IFE (lo que es público no necesita probarse, basta ver el
promedio de resoluciones que le han revocado al IFE en el último
año). No Magistrados, no compartimos lo dicho en la sesión por
Esteban Penagos: “fuerza con la razón y suavidad con las palabras”.
Pero agradecemos su error, porque con su amonestación a una de
nuestras agrupaciones hermanas han fortalecido nuestra convicción de
defendernos con fuerza; fuerza con la razón y fuerza con las
palabras.
Fuerza contra el abuso;
Fuerza contra la ilegalidad;
Fuerza para exigir respeto;
Fuerza para exigir justicia;
Fuerza para defender la verdad;
Fuerza para defender la dignidad; y
Fuerza para salvar a México.
No se equivoquen nuevamente pensando que esta misiva constituye un
reto, una ofensa o pretende “intimidarlos”, sólo es una reflexión y
una crítica constructiva (en ejercicio de la libertad de expresión)
para invitarlos a que aprendan de su error y sean más tolerantes. En
materia político-electoral se debe tener la piel gruesa, y si alguno
de ustedes no la tiene gruesa, es mejor que comience a pensar en
renunciar y retirarse a la suavidad de la vida privada.
No obstante la amonestación o cualquier otra sanción que quisieran
imponer, no nos intimida, pues como lo dijo Benito Juárez, “Sólo hay
algo que no puede ser alcanzado por la falsedad y la perfidia, es la
tremenda sentencia de la historia. Ella nos juzgará”.
Tengan la seguridad de que vamos a seguir luchando contra el
corrompido sistema político-electoral de México, con ustedes o a
pesar de ustedes.
¡Dignidad para las Agrupaciones Políticas Nacionales!
¡Dignidad para la Gran Nación Mexicana!
Atentamente,
México, D.F., a 2 de abril de 2009
Mao A. Sáenz Culebro
Coordinador del Frente Nacional
de Promoción
y Defensa de las Agrupaciones Políticas Nacionales.