Investigadores y especialistas se expresaron en favor de
reformar el actual marco legal que rige las 104 Agrupaciones
Políticas Nacionales (APN), para evitar que se conviertan en
refugio de políticos y fomente, contrariamente, la
transparencia.
Aún bajo este panorama, en la actual convocatoria de
partidos políticos, todavía abierta, ya existen tres APN que
han manifestado su intención de convertirse en partidos
políticos nacionales: Rumbo a la Democracia, Alianza Social
y Consejo Nacional de Organizaciones.
De conseguir su registro, quedarán registradas como
sigue: Partido Mexicano Rumbo a la Democracia, Evolución y
Patria, y Confederación Nacional de Organizaciones.
El politólogo Agustín Basave opinó que debe endurecerse
el control de las agrupaciones políticas, sobre todo, porque
son la "antesala para formar partidos políticos".
De acuerdo con la reforma al Código Federal de
Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) de
diciembre de 2003, "la legislación es muy laxa en cuanto a
su fiscalización y, por tanto, hay que revisarla con cuidado
para evitar que el registro se le dé a personas que
solamente pretendan lucrar con ellas", comentó.
Para Basave, hay APN importantes, representantes,
valiosas, pero que también las hay un tanto oscuras, cuyos
verdaderos motivos están también un "poco nebulosos", y que
por ello, sería importante que se les fiscalice, tomando en
cuenta que reciben financiamiento público.
"Hay que estar pendientes de eso y si eso se logra,
entonces, las agrupaciones podrán cumplir su función",
señaló el politólogo.
En respuesta a la nota de EL UNIVERSAL del día 30 de
abril, acerca de un incremento que ha multiplicado nueve
veces el número APN existentes hace 10 años, Pablo Córdoba
Elías, coordinador del Seminario Permanente de Análisis
Político de la UNAM dijo que este boom se debe a que
la gente que quiere intervenir en la política reconoce a las
APN como la única vía de hacerlo directamente.
"La explosión de las asociaciones es de la gente que está
entendiendo que la única manera de acceder al poder público
es a partir de los partidos, pero la discusión es cómo
evitar que las cúpulas de los partidos sean quienes definan
el destino del país", dijo.
Benito Nacif, del Centro de Investigaciones y Docencia
Económica (CIDE), consideró que es importante analizar los
verdaderos objetivos y motivaciones de estas agrupaciones.
"Las APN son ese lugar intermedio entre sociedad civil y
Estado, es bueno que existan, pero necesitamos una sociedad
civil fuerte y organizada con más independencia, porque
luego estas asociaciones civiles financian esfuerzos
encubiertos de los propios partidos políticos y creo que los
partidos políticos no son sociedad civil", puntualizó.
Gustavo García, presidente de la APN Unidad Nacional
Progresista, reconoció que aunque muchas organizaciones
han hecho un negocio político a partir de su constitución
como APN, aprovechando, dijo, el propio marco legal que
impide al Instituto Federal Electoral (IFE) llegar a estas
"simuladoras".
"Las APN tenemos la obligación de rendir un informe anual
al IFE sobre el financiamiento público que utilizamos en la
realización de nuestras actividades", agregó.
Sin embargo, admite, a nuestros eventos y talleres no
acude un representante del IFE, debido a que las APN no
notificamos las actividades.